Vivir desde y con la confianza en el Señor, por Cristina Martínez Segura

Quería reflexionar   sobre   la confianza que Cristo nos pide para nuestro camino espiritual. Esa confianza para ser testigos suyos, para hacer su voluntad sin miedo, sin acomodarnos, sin paralizarnos o aplazar lo que quiere de nosotros.

Leí no hace mucho una frase del teólogo  Hans Urs Von Balthasar  que me impactó y me ayudó mucho a comprender cómo debe ser nuestra confianza en Cristo, nuestra vida y camino espiritual: “…Pero no fue la Teología ni el sacerdocio, lo que me entró por los ojos, sino simplemente esto: no tienes nada que elegir, has sido elegido; no necesitas nada, se te necesita; no tienes que hacer planes, eres una piedrecita en un mosaico ya existente…”

Me pareció maravilloso este pensamiento. Es el abandono total en la confianza en Cristo. Como cristianos es nuestro signo de identidad. Y así podemos acoger lo que nos dice en la parábola del sembrador: (..)Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno”. Mc 4,18-20. Aceptar la palabra, ser tierra buena, es ser ya elegidos. Y solo tenemos que dejarnos hacer por el Señor,  con docilidad, y con total abandono dejar que siembre y poco a poco dar fruto. ¿Es fácil?  Evidentemente no, nos cuesta mucho porque nos hemos llenado de ataduras, de seguridades que  no vienen del Señor. Pero leyendo la Biblia vemos que está lleno de pasajes,  alusiones a la confianza en Dios. Confianza ante la enfermedad, ante las circunstancias que se nos presentan, ante lo que nos pide. Pero nuestra razón nos puede muchas veces y olvidamos esto: 1 Co.10,12-13: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea de medida humana. Dios es fiel y él no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras  fuerzas, sino que con la tentación hará que encontréis también el modo de poder soportarla“.  Se nos habla de  tentaciones,  y de soportar esas tentaciones.  Estas, muchas veces vienen desde  nuestras debilidades o  desde el dolor. Y todo  sufrimiento lo trae la vida, las circunstancias, no el Señor. No olvidemos que nos ama, y que sufre a nuestro lado. En estas situaciones, Cristo nos está sujetando, abrazando y acompañando. Y la tentación es creer que no podemos con ello, que estamos solos y el Señor lo que nos da es la fortaleza para no quedarnos caídos. Nos da su fuerza para resistir, para seguir alabando y dando gracias porque no nos abandona nunca.

2 Co.12,9 pero me dijo: «Te basta mi gracia; mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad». Mejor, pues, me preciaré de mis debilidades, para que me cubra la fuerza de Cristo.” Y es que no podemos nada por nosotros mismos pero lo podemos todo con Él.

¿Somos cristianos? ¿Somos seguidores de Cristo? Pues entonces vayamos con las manos vacías y Él nos guiará. Mc 6,7-13: “ (…) Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más(…). Y añadió: -«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.” En nuestra vida, pasamos por muchas etapas y mientras vivimos cada etapa, no dejemos que las tentaciones nos venzan, que nuestra confianza esté en Cristo. Como he dicho antes, el Señor siempre camina  a  nuestro lado por eso vivamos con la confianza puesta en el Señor   cada momento hasta que finalice esa etapa o esa situación en la que nos encontramos. Y empecemos  cada día sin estancarnos en lo vivido, sin quedarnos caídos en nuestros dolores y turbulencias sino con la  esperanza y  con la paz que Cristo nos regala porque nos sostiene. Él nunca nos abandona aunque a veces nos cueste sentirlo a nuestro lado. Como he dicho antes, Cristo  nos da la fortaleza para permanecer, crecer y caminar siempre  desde y con su amor.  La tentación es sentirse solo y abandonado.

Acerca de Cristina Martínez Segura

Cristina Martínez Segura, es profesora superior de piano, estudios realizados en el conservatorio de Valencia y licenciada en derecho por la Universidad de Valencia. Durante 12 años fue profesora de piano de conservatorio y posteriormente decidió volver al derecho. Actualmente tiene una empresa y es asesora en nuevas tecnologías y profesora de protección de datos y privacidad en entidades públicas.

En el terreno espiritual ha publicado su primer libro con la Editorial Monte Carmelo, colabora en su blog y escribe pequeñas oraciones diarias. Asimismo ha formado un grupo de oración llamado Betania.

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