Descubre las relaciones de Santa Teresa de Jesús

Son un manojo de pequeños escritos: opúsculos, páginas humorísticas, poemas, leyes, pensamientos sueltos, varios centenares de cartas. En el volumen de las obras completas de la Santa, ocupan más de la mitad. Muy importantes algunas de ellas para conocer su ideario o su biografía, ya sea en la vertiente mística, ya en su quehacer de fundadora. En ambos aspectos prima, por rico y variadísimo, su epistolario.

1. Las Relaciones -también conocidas como Cuentas de concienciano son un tratado, sino un florilegio de piezas heterogéneas: relatos autobiográficos de vivencias interiores, consultas espirituales a veces selladas de secreto (en algún caso: mire vuestra merced que todo esto va debajo de confesión: 3,13), apuntes sueltos a modo de instantáneas para uso estrictamente personal, formulación del voto de obediencia al director espiritual, avisos a los frailes carmelitas descalzos, etc. Son un total de 66 piezas. El P. Silverio en su edición crítica (BMC, 2) las distribuyó en dos grupos: seis piezas mayores (nn. 1-6), tituladas Relaciones; y 61 piezas menores, con el título de Mercedes (de las que hay que excluir, por espuria, la que hace el nº 38). Las primeras son exposiciones minuciosas e introspectivas, a modo de panorámicas de la propia alma, siempre destinadas a alguno de sus directores. Las sesenta restantes son de formato menor, algunas con destinatario impreciso, otras estrictamente íntimas, reservadas para la autora misma. Tan íntimas algunas, que se ruboriza de consignarlas: no hay para qué las escribir (n. 16).

2. Composición de la serie. – La composición de este flo-rilegio se extiende a lo largo de 21 años, que cubren casi todo el período literario de la Santa: la Relación lª está escrita en 1560; la sexta (cronológicamente última de la serie), en 1581. Sin fecha precisa algunas de ellas. Podemos ordenarlas en cuatro grupos:

– el grupo primero fue escrito en los años de la fundación de San José de Ávila, 1560-1563: Relaciones 1-3primicias de su pluma, contemporáneas del Libro de la Vida. Destinadas a sus primeros confesores dominicos, Ibáñez y García de Toledo. Son los únicos restos de sus primeros ensayos introspectivos (perdidos todos los otros).

– el grupo segundo lo integran los números 7-36. Relaciones escritas en el período de intensas experiencias místicas, desde 1569 hasta 1573. Las últimas de la serie, ya bajola dirección de fray Juan de la Cruz. A partir del nº 25 comienzan las escritas en la Encarnación. Central e importante la Relación 35que refiere el ingreso de la Santa en las moradas séptimas, al recibir la comunión de manos del Santo (1572).

– el grupo tercero corresponde a los años conflictivos: delación de la Santa a la Inquisición de Sevilla, delaciones y secuestro del Libro de la Vida, viaje a Sevilla, confinamiento en Toledo: años 1575-1577. Serie integrada por tres pequeños grupos: nn. 39-40, voto de obediencia a Gracián (1575); nn. 4-5, escritas en Sevilla para los consultores de la Inquisición (1576), sumamente interesantes; nn. 37 y 42-66, apuntes de gracias místicas recibidas en ese período, preparatorias de la síntesis de las Moradas.

– el cuarto grupo consta de dos piezas de diverso interés: los cuatro avisos a estos Padres Descalzos (n. 67), año 1579. Y la Relación 6ª, última panorámica de su alma, destinada al Dr. Velásquez, año 1581, en refrendo de las moradas séptimas.

3. Autógrafos. – Son pocos los autógrafos que poseemos de estos 67 escritos teresianos. Hacia 1572, la Santa había escuchado la voz interior, que le ordenaba: ‘No dejes de escribir los avisos que te doy’ (28). Parece que a partir de ese momento fue consignando sus experiencias en un cuadernillo. Lo indica ella misma: Ahora, tornando a leer este cuadernillo… (60,3). Cuadernillo del que no quedan huellas. Sin embargo, a veces anotaba esas experiencias en papeles sueltos, para someterlas a alguno de sus directores. Por ejemplo, tras narrar el famoso éxtasis de Salamanca, anota al enviarlo al confesor: Diráme vuestra merced, de que me vea, si puede ser este enajenamiento de pena… (15,2), y poco después: Escríbame vuestra merced su parecer… y tórneme este papel (29,4). En algún caso, ella misma hace doble copia para enviar una y reservarse otra, por ejemplo, así lo hace con la extensa Relación 4ª y con el voto de obediencia a Gracián (39-40). La cuartilla que contiene el autógrafo de los Cuatro avisos la insertó en el Libro de las Fundaciones (f. 100) cuando creía haberlo terminado.

Actualmente, los autógrafos más importantes son la preciosa Relación 15que se conserva en el Carmelo de Locarno (Suiza); la extensa Relación 4en los Carmelitas Descalzos de Caprarola (Italia), y las Relaciones 39-40, dispersas en los Carmelos de Consuegra (España), Chichester (Inglaterra) y PP. Carmelitas de Puebla (México).

4. Contenido y calidad del texto. – Las Relaciones tienen, ante todo, valor histórico autobiográfico. No son un diario íntimo, pero contienen jirones de la vida interior de la Santa: unas veces, grandes panorámicas de su estado de alma; otras, simples instantáneas de un momento o una gracia mística. Hay una larga serie en que deja constancia de una palabra del Señor a ella, dentro de su experiencia mística, así por ejemplo, los grupos 27-36, 42-44, 50-59, 60-64. Esa constancia se debe a la consigna dada por el Señor: ‘no dejes de escribir los avisos que te doy’ (28). Especialmente interesantes las de contenido trinitario (16, 18, 33), el deliquio de Salamanca (15), la Eucaristía el domingo de Ramos (26), la gracia del matrimonio místico (35).

5. Una de las Relaciones –la nº 5– sirve a la Santa para poner en orden sus propias ideas sobre experiencias místicas: escrita en 1576, hace de preparación inmediata para la codificación de las moradas al año siguiente. Las hay de contenido netamente carmelitano; por ejemplo los números 9, 13, 14 (‘en tus días verás muy adelantada la Orden de la Virgen’), 20 (a favor de la Encarnación), 22 (acerca del Carmelo de San José), 25 (la Virgen en la silla prioral del coro de la Encarnación)… Interesante la aprobación de su actividad de ‘mujer’ fundadora (19,34), o la que disuelve sus escrúpulos acerca de los afectos de familia (46). Sin duda las más importantes son las referentes a su propia vida espiritual: la ya mencionada gracia del matrimonio místico, o las que le resuelven sus problemas sobre la certeza de estar en gracia o la naturaleza de la unión mística (28-29). Hay una pequeña serie de gracias alusivas a Gracián: (40, 43, 44, 59, 60).

6. De todas ellas, fray Luis hizo una selección, que editó por primera vez (1588) al final del Libro de la Vida, con el epígrafe: «Con los originales deste libro vinieron a mis manos unos papeles escritos por la santa madre Teresa de Jesús, en que, o para memoria suya, o para dar cuenta a sus confesores, tenía puestascosas que Dios le decía y mercedes que le hacía demás de las que en este libro se contienen, que me pareció ponerlas con él por ser de mucha edificación. Y ansí las puse a la letra como la madre las escribe» (pp. 545-560). La serie concluía con la firma ‘Teresa de Jesús’, final de la Relación 67.

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