El corazón de Cristo es la ternura de Dios, por Santiago Bohigues

Las sociedades cambian cuando se encuentran en ellas personas que se entregan de verdad, hombres y mujeres que saben sacrificarse por bienes mayores, corazones humildes que con palabras y obras irradian la caridad de Dios: “Tú podrás estudiar, podrás seguir cursos de evangelización, y eso es bueno, pero la capacidad de enardecer el corazón no sale de los libros: ¡sale de tu corazón! Si tu corazón se abrasa en amor a Jesucristo, tú eres un buen evangelizador y una buena evangelizadora” (Papa Francisco).

La devoción al Corazón de Jesús no supone contemplar simplemente una imagen, o venerar una reliquia, o recitar una serie de plegarias u otras prácticas devocionales; eso será consecuencia nunca su razón de ser. La verdadera devoción al Corazón de Jesús es vivir el cristianismo desde el Corazón de Cristo, en una relación < de corazón a corazón >, < vivir de verdad con Jesucristo vivo >; es vivir la vida diaria iluminada por la fe en un amor verdadero, revelación del amor del Padre y fuente de su deseo de redención para el mundo de hoy, es ir al corazón de la liturgia, de la pastoral, de la acción caritativa; es vivir con un corazón abierto y permanentemente entregado a los designios del Señor.

La espiritualidad del Corazón de Cristo sigue siendo respuesta de la Iglesia a las ansias más profundas del corazón del hombre. Contemplar el misterio del Corazón abierto de Cristo lleva a vivir en lo hondo de la vida, con penetración y profundidad, con cercanía y ternura:

“El corazón de Cristo es la ternura de Dios: < ¿Cómo voy a entregarte, cómo te voy a abandonar? Cuando estás solo, desorientado, perdido, ven a mí que yo te voy a salvar, yo te voy a consolar >.

Hoy les pido a ustedes en este Retiro que sean pastores con ternura de Dios, que dejen el látigo colgado en la sacristía y sean pastores con ternura, incluso con los que le traen más problemas. Es una gracia, es una gracia divina. Nosotros no creemos en un Dios etéreo, creemos en un Dios que se hizo carne, que tiene un corazón, y ese corazón hoy nos habla así: < Vengan a mí si están cansados, agobiados, yo los voy a aliviar; pero a los míos, a mis pequeños, trátenlos con ternura, con la misma ternura con que los trato yo >” (Papa Francisco).

Renovar la centralidad afectiva a Jesucristo para difundir la verdad de su amor; solamente < viviéndolo, lo haré vivir >, solamente < experimentando, lo haré experimentar >, solamente < siendo discípulo, podré ser misionero, testigo de su amor >. Renovar mi envío misionero descubriendo en esta luz, lo esencial de la vida cristiana, hacer presente en nuestro mundo la civilización del amor:  “[…] deseo, en esta ocasión solemne, exhortar a todos los miembros de la Compañía para que promuevan, con mayor celo todavía, esta devoción que responde más que nunca a las expectativas de nuestro tiempo” (San Juan Pablo II).

Acerca de Santiago Bohigues

Santiago Jesús Bohigues es Director del Secretariado de la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española.

Ha sido Doctor en Teología Espiritual por la Facultad del Norte de España, en Burgos. Igualmente, a lo largo de este tiempo ha sido vicario parroquial en las localidades de Muro de Alcoy, Cetla de Núñez, Alcocer, Benámer y Alginet así como párroco de Turís y Casinos.

Ha publicado 2 libros dentro de la Colección Mística y Místicos  en la Editorial Monte Carmelo: El corazón humano de Cristo e Itinerario de maduración de la vida cristiana.

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