Los Santos nos acompañan en Verano (Julio)

Recordarlos puede alentarnos a vivir el Evangelio con gozo. 

Los santos y santas están para algo más que adornar altares o aparecer al pie de los números de algún calendario. Son amigos y amigas, regalos de Dios, para el camino. La santidad les ha hecho cercanos a todo tiempo, actuales. Iconos de Dios para nosotros, despertadores y animadores de lo mejor que llevamos dentro.

SANTO TOMÁS, Apóstol

Era judío, pescador de oficio. Tuvo la gracia de seguir a Cristo, quien lo hizo apóstol el año 31.

Su nombre aparece en todas las listas de los Sinópticos (Mateo 10,3; Marcos 3,18; Lucas 6, 15, cf. Hechos 1:13).

En en evangelio de San Juan desempeña un papel característico.

  • Primero, cuando Jesús anuncia su intención de regresar a Judea para visitar a Lázaro, Tomas, que es llamado “Didimo” (el mellizo), dice a los otros discípulos: “Vayamos también nosotros a morir con Él” (Jn 11,16)
  • Es Tomás quien,  durante el discurso antes de la Última Cena, pone una objeción: “Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” (Jn 14,5).
  • Pero Tomás es especialmente recordado por su incredulidad, cuando los otros Apóstoles le anuncian la Resurrección de Cristo: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré” (Jn 20:25).
  • Ocho días más tarde, cuando Jesús se encontraba con los discípulos, se dirigió a Tomás y le dijo: «Pon aquí tu dedo y mira mis manos: dame tu mano y ponla en mi costado. Y no seas incrédulo, sino creyente.» Tomás cayó de rodillas y exclamó: «Señor mío y Dios mío!» Jesús replicó: «Has creído, Tomás, porque me has visto. Bienaventurados quienes han creído sin haber visto.» días después, hizo su acto de fe, acatando el reproche de Jesús: “Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído. “ (Jn 20:29).

El Martirologio Romano, que combina varias leyendas, afirma que Santo Tomás predicó el Evangelio a los partos, medos, persas e hircanios, y que después pasó a la India y fue martirizado en «Calamina». Conmemora el 3 de julio la traslación de las reliquias de Santo Tomás a Edesa. En el Malabar y en todas las iglesias sirias dicha fecha es la de la fiesta principal, pues el martirio tuvo lugar el 3 de julio del año 72

LAS SEMILLAS DE SANTIDAD SEMBRADAS AYER FLORECEN HOY  

 En lo profundo no hay nadie que no sea diferente,
pero a menudo mostramos sólo aquello que no duele.
Desdibujados detrás de multitud de vanidades…
Tristes, sin sueños, ajenos al Amor… superficiales.…
y no bajamos, y no bajamos, y no bajamos.
Nos olvidamos del sentido de la Vida,
del propio barro, del primer atardecer…
Y amontonamos un sinfín de tonterías,
buscando en lo que creer.  
Luis Guitarra 

11 de julio: SAN BENITO DE NURSIA (480-547)  

Padre del monacato occidental. Se considera a sí mismo como discípulo de la “suma verdad”. Dedicó su vida a Dios buscándolo en comunidad, convencido de que el amor en el mundo, en la iglesia, se consigue con una buena convivencia.

Concibe sus comunidades como amor mutuo y tarea fraterna en búsqueda del crecimiento espiritual. Encuentra al Señor en su Palabra, orando y trabajando.

“¿Qué hay más dulce para nosotros que la voz del Señor que nos invita? Ved cómo el Señor, con su amor paternal, nos muestra el camino de la vida. Si queremos llegar hasta Él hemos de caminar aprisa por el camino de las buenas obras”  

Benito, patrono de Europa, sigue intercediendo por este viejo continente para que aprenda a convivir en paz, en diálogo, en verdad, en justicia.  Mujer chilena. Apenas vivió 20 años; pero con una gran intensidad y plenitud. El amor de Jesús orientó y llenó su vida totalmente.

13 de julio: SANTA TERESA DE LOS ANDES (1900-1920)

En su diario nos dejó estas frases: “El único amor de mi corazón ha sido El”. “Le amo, le adoro”. “Quiero morir de amor”.  

Su relación con María le creció dentro desde sus primeros años. En Ella se miraba para preparar su encuentro con Jesús. “Mi espejo ha de ser María. Puesto que soy su hija, debo parecerme a Ella y así me pareceré a Jesús”.  

¡Una vida simple, pero centrada en Jesús y María!. Ese es el regalo que hoy nos hace Teresita de Los Andes para recorrer el camino de la vida cristiana.

20 de julio: SAN ELÍAS (s. IX aC)

Elías, israelita de los de verdad. Se quedó solo. Fue perseguido; pero no renunció al Dios de su corazón, que siempre le salía al encuentro para confortarle.

Cuando se vio sin fuerzas y se deseó la muerte, Dios lo alimentó y lo fortaleció para volver sobre sus pisadas y seguir provocando a nuevos testigos del Dios Vivo.

“Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar! … Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva” (1Re 19, 11-12).

La pasión por Dios, de este profeta de fuego y de riesgo, su encuentro con El en la brisa suave a la orilla de la cueva, son experiencias que conllevan toda su frescura y provocan en nosotros la experiencia de Dios.

25 de julio: SANTIAGO EL MAYOR  

Tiene carácter fuerte e impetuoso, desea estar en los primeros puestos; pero va a ser el primero de los apóstoles que selle, con su sangre, su fe en Jesús.

Santiago, galileo, hombre de mar. Deja las redes, la barca y a su padre Zebedeo, y junto con su hermano Juan sigue a Jesús. Gran amigo de Cristo, está presente en momentos significativos del anuncio del Reino.

“Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre”.  

La sangre de mártires es semilla de cristianos. Apóstol Santiago, tu cuerpo descansa en la paz, tu testimonio pervive entre nosotros.