Reflexiones desde la oración (II), por Santiago Bohigues

En la medida en que el hombre progresa en su vida de oración necesita encontrarse más e intensamente con el Señor. ¡¡¡ Nada más indispensable que la oración !!!

A través de la oración el ser humano recibe la gracia de Dios para afrontar la vida con ilusión y entrega, encuentra las fuerzas para llevar adelante la lucha de todos los días y experimenta una presencia profunda que da valor auténtico a todo lo que hace.

En este mundo tan ajetreado, no es fácil recogerse en los sentidos y entablar ese necesario diálogo con Dios; es urgente buscar espacios a lo largo del día para serenarse y recibir del Amor, el amor que el mundo continuamente me está pidiendo. Cuidar y mantener la disposición interior adecuada para recibir de Dios, lo que me urgen para dar.

La oración personal puede ser vocal, meditativa y contemplativa; ambas se pueden entremezclar. Una oración meramente vocal, como recitar el rosario, debe estar impregnada de meditación amorosa a Jesucristo vivo. El que no encuentre con facilidad temas de meditación con las distracciones, que no se desanime y que persevere, ya que todo camino debe irse construyendo.

La oración se alimenta mucho de la lectura espiritual, ya que nos da materia para entablar relación de amistad con Aquél que sabemos que nos ama, como diría Santa Teresa de Jesús. El cristiano tiene que alimentar su oración con la lectura de la Palabra de Dios; siempre estarán en segundo lugar las vidas de los santos, el catecismo de la Iglesia católica, los diferentes libros de piedad.

Ayuda mucho también, la meditación de alguna verdad de fe moviendo el afecto amoroso a Dios. Es una lectura espiritual reflexionada que mueve al agradecimiento por los múltiples dones y beneficios que nos da.

La contemplación “es una deliciosa admiración de la verdad resplandeciente”, “es una santa embriaguez que aparta al alma de la caducidad de las cosas temporales y que tiene por principio la intuición de la luz eterna de la Sabiduría” (San Agustín). Es “una sencilla intuición de la verdad que termina en un movimiento afectivo” (Sto. Tomás de Aquino).

La vida contemplativa a la que estamos llamados a través de la oración, nos lleva a una profunda unión con Dios en esta tierra; brota de lo profundo del corazón una alegría inmensa, viviendo en la continua ternura de Dios.

Acerca de Santiago Jesús Bohigues

Santiago Jesús Bohigues es Director del Secretariado de la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española.

Ha sido Doctor en Teología Espiritual por la Facultad del Norte de España, en Burgos. Igualmente, a lo largo de este tiempo ha sido vicario parroquial en las localidades de Muro de Alcoy, Cetla de Núñez, Alcocer, Benámer y Alginet así como párroco de Turís y Casinos.

Ha publicado 2 libros dentro de la Colección Mística y Místicos  en la Editorial Monte Carmelo: El corazón humano de Cristo e Itinerario de maduración de la vida cristiana.

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