Reflexiones desde la oración (III), por Santiago Bohigues

Es muy importante hacer pausa en la vida, descubrir dónde estoy y donde quiero permanecer; solamente así, nos ponemos en la presencia de Dios en verdadera oración y nos abrirnos a su Palabra, para que ella sea luz y guía: < Venid conmigo a un lugar tranquilo y allí vamos a descansar >.

Este es el gran principio que ilumina la vida de fe: < Dios te ama, Cristo ha dado la vida por ti >. Dios te ama de verdad y tiene su proyecto de amor para ti; si nos dejamos abrazar por ese amor del Señor, nos entregamos a ese amor para ser instrumentos de salvación en el mundo.

Cada uno está en un mundo y en medio de él; nos condicionan los problemas, los ambientes y las circunstancias… : ante tanta prisa y frenesí tenemos el peligro de crear una ficción, algo irreal en torno a nosotros. Buscar la oración para encontrar un tiempo de verdad, para distinguir no tanto las cosas que se hacen, sino caer en la cuenta de la manera como se hacen.

La oración es costosa cuando no se hace habitualmente, algunos creen que la oración es simplemente pensar: mientras uno lee, ve. oye… parece que hace algo; se tiene la impresión de no hacer nada y hay que convertir la oración en algo que parece de utilidad, hay que estar ocupado. Temor al aburrimiento y a encontrarnos como somos.

No instruir en la oración, si sacar de dentro de mi la expresión de mi afecto interior: < Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero > (Jn 21, 17b). Me pongo en oración más para recibir que para dar; voy a la oración a < ponerme a remojo en Dios > (P. Luis Mª. Mendizábal, S.J.). Nadie hay que se acerque con fe a la presencia de Dios que no salga mejor de lo que era antes; en la oración nos ponemos conscientemente bajo la mirada del Señor, estamos con Él; lo principal en la oración es estar de veras con Cristo, < sentir y gustar internamente > los misterios de la vida de Cristo.

En la oración encontramos la fuerza de amor necesaria para ser de veras lo que uno es, para tomar en serio la vida que uno tiene que llevar. La oración y los Ejercicios Espirituales no son violencia ascética, esfuerzo artificial, rígida disciplina, pensamientos estructurados que hay que repetir para mentalizarse,… es un tiempo más atento de vida espiritual, de ir a la vida real en la verdad del amor de Jesucristo, es dar valor y sentido a lo que hacemos desde un corazón cristiano, abierto y entregado:

“Dios nos enseña, en el Corazón de Jesús, que la Iglesia, en su ministerio y en magisterio, debe ser siempre sensible y llena de amor, nunca agresiva ni opresiva, aunque tenga que condenar siempre el mal y corregir el error” (San Juan Pablo II, Canonización de San Claudio de la Colombiere).

Acerca de Santiago Jesús Bohigues

Santiago Jesús Bohigues es Director del Secretariado de la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española.

Ha sido Doctor en Teología Espiritual por la Facultad del Norte de España, en Burgos. Igualmente, a lo largo de este tiempo ha sido vicario parroquial en las localidades de Muro de Alcoy, Cetla de Núñez, Alcocer, Benámer y Alginet así como párroco de Turís y Casinos.

Ha publicado 2 libros dentro de la Colección Mística y Místicos  en la Editorial Monte Carmelo: El corazón humano de Cristo e Itinerario de maduración de la vida cristiana.

Posts relacionados